Recuerdo que hace tiempo estaba de visita con mis cuñados y llegaron sus nietos de la escuela, llegaron corriendo felices y platicando las experiencias vividas en la escuela primaria.
Comentaban que se portaron muy bien y que ya tenían nuevos amigos, al escucharlos me conmovió y les dije que les iba a regalar diez pesos a cada uno, acto seguido saqué de mi cartera un billete de veinte pesos y le dije a mi sobrino que le diera la mitad a su hermanita, al verlo que titubeó le pregunté si sabía cuánto era la mitad de veinte pesos, mi sobrino me contestó muy ufano que si lo sabía, que cortaría el billete a la mitad.

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